Después de haber dado cuenta de Atman, los videntes se satisfacen con ese conocimiento. Sus almas se establecen en el Ser Supremo, que están libres de las pasiones, y ellos son tranquilos en mente.
Tales almas tranquilas siempre dedicados al Yo, contemplan en todas partes El Brahman omnipresente, y al final entran en él, que es todo.
Tales almas tranquilas siempre dedicados al Yo, contemplan en todas partes El Brahman omnipresente, y al final entran en él, que es todo.
Mundaka Upanishad, Capitulo 2, verso 5
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