viernes, 21 de octubre de 2016

Después de haber dado cuenta de Atman, los videntes se satisfacen con ese conocimiento. Sus almas se establecen en el Ser Supremo, que están libres de las pasiones, y ellos son tranquilos en mente.
Tales almas tranquilas siempre dedicados al Yo, contemplan en todas partes El Brahman omnipresente, y al final entran en él, que es todo.
Mundaka Upanishad, Capitulo 2, verso 5

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